Inteligencia artificial aplicada al mundo animal

Los investigadores utilizan la inteligencia artificial (IA) para estudiar cómo interactúan los animales entre sí y con las personas. La IA puede permitirnos entender mejor cómo piensan y aprenden los animales, pero también significa que los robots podrán actuar como animales en el futuro.

DALL·E 2023 01 14 17.13.07 animal inteligencia artificial

Inteligencia artificial aplicada al mundo animal

La inteligencia artificial puede utilizarse para estudiar el comportamiento animal, la comunicación y la interacción con las personas. También puede utilizarse para estudiar la interacción de los animales con otros animales.

Octopus, el simpático pulpo robot

Octopus es un robot diseñado para interactuar con personas, otros robots, animales e incluso con el entorno. Es una criatura autónoma con forma de pulpo (octobot) capaz de moverse en cualquier dirección y agarrar objetos.

En 2017 en OpenAI durante su conferencia «RoboSummit» presentaron cómo Octopus era capaz de coger objetos usando sus tentáculos y colocarlos unos encima de otros sin dañarlos. El equipo había programado algunas reglas básicas en Octopus para que pudiera recoger diferentes tipos de objetos de una mesa ¡sin necesidad de intervención humana!

Fish-eye, el acuario inteligente

Fish-eye es un robot capaz de enseñar a nadar a los peces. Utiliza inteligencia artificial y aprendizaje automático para enseñar a nadar a los peces. Puede utilizarse para estudiar el comportamiento de los peces.

También puede utilizarse para enseñar a los peces a nadar en una dirección determinada.

iCub, un robot humanoide para estudios de comportamiento en humanos

iCub es un robot humanoide con cuerpo de mujer que puede programarse para actuar de forma autónoma e interactuar con humanos. Se ha utilizado para estudiar cómo interactúan las personas entre sí y con los robots. El diseño de iCub le permite aprender de sus experiencias del mismo modo que los niños aprenden de sus interacciones con los demás.

El modelo iCub se basa en el sistema nervioso humano a nivel cerebral (generadores centrales de patrones) y medular (reflejos musculares). Los investigadores diseñaron iCub como simulador autónomo de comportamientos motores básicos y funciones cognitivas como la percepción, el reconocimiento de intenciones, el razonamiento o el procesamiento del lenguaje, que normalmente desarrollan durante la infancia tanto los humanos como los animales no humanos, incluidos primates o perros.

Interacción de los animales con los robots

  • Puede utilizarse para estudiar el comportamiento animal.
  • Ahora es posible la interacción de los animales con los robots.
  • Los investigadores pueden utilizar robots para observar e interactuar con animales salvajes o en cautividad.

Los investigadores utilizan la IA para estudiar cómo interactúan los animales entre sí y con las personas.

En el mundo del comportamiento animal, la inteligencia artificial es algo muy importante. Los investigadores utilizan la IA para estudiar cómo interactúan los animales entre sí y con las personas. La inteligencia artificial también puede utilizarse para estudiar el comportamiento humano: la IA ya se utiliza para predecir el comportamiento humano en ámbitos como la medicina y las finanzas.

La aplicación de la IA al estudio de los animales es importante porque permite observarlos a distancia sin molestarlos, lo que facilita el estudio de sus sutiles interacciones entre sí y con su entorno. Además, la inteligencia artificial nos ayuda a comprender mejor el impacto de los seres humanos en el comportamiento animal al permitirnos analizar cómo interactuamos con los animales tanto a gran escala (como nuestras interacciones con la fauna salvaje) como a pequeña escala (como acariciar a un adorable gatito).

Espero que este artículo le haya podido dar una idea de cómo la inteligencia artificial está siendo utilizada por los investigadores para estudiar el comportamiento animal. La IA puede ayudarnos a comprender mejor nuestro mundo y cómo interactúan los animales entre sí y con los humanos, lo que redundará en esfuerzos de conservación más eficaces.

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